Conisec nombra a las personas que escriben aquí y dice con claridad qué hace cada una. Esta página se genera a partir de nuestros registros reales de colaboradores, de modo que no puede alejarse de quién firma realmente.
Cómo funcionan las firmas
Los análisis, las guías y las piezas de reporterismo llevan la firma de una persona con nombre propio. Los registros factuales recopilados —entradas del Rastreador de Incidentes, conjuntos de datos por jurisdicción, cronologías documentadas— se publican bajo la firma de redacción Conisec Staff, porque ahí el trabajo es de recopilación y verificación más que de autoría. Ambas se explican en nuestras directrices editoriales.
Las personas colaboradoras que figuran arriba se han incorporado hace poco, y la mayor parte del trabajo publicado sigue bajo la firma de la redacción. No retrodatamos la atribución: una firma se traslada a una pieza solo cuando esa persona la escribió realmente.
Quién responde de qué
Una plantilla editorial solo es útil si responde a una pregunta: cuando esta publicación afirma algo, ¿quién responde de ello?
- Cada afirmación factual remite a una fuente primaria: la divulgación del propio proyecto afectado, una transacción en cadena, un instrumento publicado por un regulador o un expediente. Si una afirmación no puede rastrearse, no se publica.
- Una persona editora contrasta la afirmación con esa fuente antes de que se publique. Ese paso no se delega, y es lo que la firma acredita.
- Los errores se corrigen en público y con fecha, y las cronologías de incidentes solo admiten adiciones. Véanse las correcciones.
Por qué no hay firmas seudónimas
El seudónimo es habitual en este sector y entendemos por qué. Aun así no lo usamos para las firmas, por una razón propia de lo que cubrimos: el valor de una afirmación sobre seguridad o cumplimiento normativo depende en gran medida de quién la hace y de aquello a lo que se le puede exigir responder. Un seudónimo puede construir una reputación, pero no puede responder ante una trayectoria profesional, y puede abandonarse en cuanto equivocarse sale caro.
Las fuentes son otra cuestión y pueden ser protegidas; las condiciones están en nuestra política de ética.
Qué publicamos sobre una persona colaboradora
La página de una persona colaboradora recoge su nombre real, su función efectiva y una biografía veraz y lo bastante concreta como para poder comprobarse. No inflamos los cargos: quien acaba de incorporarse figura como colaborador o colaboradora, no como corresponsal. Las credenciales aparecen únicamente cuando las hemos verificado, y las fotografías solo cuando la persona ha aportado una de su propiedad; por eso varios perfiles muestran de momento iniciales generadas.
Aquello que no podemos verificar se omite en lugar de suavizarse. En una publicación de seguridad y cumplimiento normativo, las credenciales de quien firma forman parte del producto, y una credencial que no puede verificarse es peor que ninguna.
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